Las primeras plataformas vibratorias se utilizaron en las estaciones espaciales rusas y permitieron a los astronautas rusos (usándolas sólo 10 minutos al día) quedar en la órbita por 420 días frente los 120 días de los astronauntas americanos que debieron volver a la tierra debido a los graves problemas musculares y óseos que les generaba la falta de ejercicio en gravedad cero.
Luego las plataformas vibratorias se utilizaron para diversos objetivos en la Medicina/Fisioterapia, en el Deporte/Fitness, para la Belleza/Bienestar y para combatir la Osteoporosis y el envejecimiento del sistema óseo.
Como consecuencia del gran desarrollo que está viviendo el mundo del Fitness y el Wellness, están apareciendo diversos materiales de “última generación” que nos facilitan y mejoran la calidad de nuestros entrenamientos, consiguiendo mejores resultados, entre estos aparatos destacan las plataformas vibratorias.
Aunque aún es difícil verlas en los gimnasios tradicionales, por el alto coste de éstas, los grandes centros Fitness, ya cuentan con alguna unidad. Principalmente se utilizan para entrenamientos personales.
¿En que consisten estas máquinas? Como su nombre indica, las plataformas vibratorias trabajan mediante vibraciones, éstas se pueden controlar mediante diferentes programas de intensidades o tiempos. Las vibraciones de las plataformas contraen los músculos mucho más que cualquier ejercicio tradicional, aumentando considerablemente el efecto del trabajo muscular. Pero sus beneficios van más allá de los músculos, ya que también se obtienen mejores resultados en la circulación sanguínea, sistema hormonal, estructura ósea, etc.